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Quito - ECUADOR
La caricature es de Peter Steiner y fue publicada el 5 de Julio de 1993 por The New Yorker. La pregunta de los caninos de "On the Internet, nobody knows you're a dog" o “En Internet, nadie sabe que eres un perro” alude a la creencia, de entonces, que la naciente autopista de la información y comunicación permitía mantener el anonimato.
La verdad es que, cuando navegamos por la Red, dejamos un rastro del que a menudo ni siquiera somos conscientes, pero que
otros aprovechan. Alguien comparó la situación como si tras pasear por la playa alguien efectuase un análisis de nuestras huellas y luego vendría a ofrecernos en venta un par de zapatos o un tratamiento podológico.
El portal www.baquia.com dijo que con la información que recogen las empresas de las acciones de los internautas en la Red, pueden predecir qué tipo de contenido y de anuncios serán los que prefiera cada usuario y, por lo tanto, pueden elevar los precios de la publicidad.Así, si una tarde buscamos en la web información sobre vuelos a Londres, cursos de japonés o bebidas sin gas, en cualquier momento recibiremos anuncios relacionados con esos contenidos. Esos anuncios llegarán a nuestra máquina en forma de correos electrónicos o como avisos en las páginas que consultemos posteriormente.
La verdad es que al navegar ingresan a nuestra maquina las famosas “cokies” o “galletas” que se encargan luego y sin mayor aspaviento, de transmitir a quien en la red necesite esa información, las identificaciones de nuestra posición, lo que buscamos, nuestras apetencias personales y otras linduras.
Los perros de la caricatura ahora no podrán estar muy tranquilos que digamos.
Toma aérea del campamento destruido de la guerrilla colombiana en Ecuador, publicada hoy por el diario El Comercio de QuitoAnte las dos preguntas del tìtulo, todo haría que pensar que sí y me explico: en el momento más grave de la reciente crisis el presidente ecuatoriano Rafael Correa efectuó una declaración absolutamente tremendista cuando dijo:
“si hubiera muerto algún ecuatoriano (en la incursión militar colombiana del 1 de marzo) ya estaríamos en guerra”.Por suerte ningún ecuatoriano murió y las cosas parecían irse arreglando hasta que en las últimas horas se supo que Colombia tras atacar a Ecuador retiró dos cadáveres, el del jefe de la narcoguerrilla Raúl Reyes y otro, aún no identificado, que podría ser el del ecuatoriano Franklin Guillermo Aizalia Molina, cerrajero de profesión.
Rotas las relaciones de Ecuador con Colombia, la embajada de Argentina en Bogotá tramita el tema y en ello se hallan también los familiares de Aizalia Molina, junto a las policías forense y de identificación de ambos países. Si el muerto fue ecuatoriano, nuevamente estaremos avocados a la guerra, cumpliendo lo dicho por Correa.
A Dios gracias hay dos factores en contra: primero, que Correa muchas veces habla por hablar, conocida como es su verborrea y, segundo, que esas palabras las pronunció “abrumado de unción patria”. Lo que si es cierto es que el nuevo problema nada o muy poco contribuirá a que las relaciones diplomáticas ecuatoriano-colombianas se reinicien.
Y ello en vísperas del arribo de una misión de la OEA que “motivará a las dos países a reestablecer relaciones diplomáticas”, según dijo en Washington el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno, José Miguel Insulza, a quien, por cierto, se le adjudican aspiraciones presidencialistas en su país.
Hablando con el Grupo de Diarios América (GDA), el funcionario regional insistió que la OEA desea “sentarse con los dos países y saber qué es lo que quiere cada uno en esto de la seguridad de la frontera”, tema que alude al fin del congelamiento de los mecanismos que en ese sentido existían y que el rompimiento diplomático afectó.
Otro problema y muy grave
Pero hay otro problema. Un informe oficial publicado por El Comercio de Quito este viernes dijo que la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) no habría podido usar sus naves para atacar el campamento guerrillero en territorio ecuatoriano, ya que las bombas que se emplearon en la operación requerían de aviones mas sofisticados.
El diario anota: “de acuerdo con datos de Inteligencia Naval, un avión HC-130 despegó desde el FOl de Base de Manta, a las 19h00 del viernes 29 de febrero y regresó a las 16h30 del día siguiente. Lamentablemente se desconoce el rumbo que tomó esta aeronave de Estados Unidos, aunque según las autoridades de la base militar, se realizó una labor de control rutinario a las costas ecuatorianas”.
Según la misma versión, en el ataque se usaron 10 bombas GBU 12 Paveway II,de 500 libras, que dejaron cráteres de 2,40 metros de diámetro por 1,80 metros de profundidad. Esas bombas, según información facilitada por el fabricante, pueden ser guiadas por láser, el sistema de posicionamiento global (GPS) o tecnología intersensorial (INS).
El Comercio afirma, en base a la investigación de la que se hace eco, que los aviones Super Tucanos fabricados en Brasil que la FAC dice haber utilizado en el ataque a la guerrilla, no pueden arrojar bombas de ese tipo. Sostiene además que tampoco se habrían usado los aviones Kfir, israelitas, con que cuenta la FAC.
Si la versión del diario ecuatoriano es correcta, alguien ayudó a Colombia a destruir la base guerrillera. ¿El HC-130 estadounidense que despegó de la Base en Manta lanzó las bombas o solamente aprovisionó y dio cobertura a los aviones sofisticados que lo hicieron? En uno u otro caso, el rol de la base estadounidense habría sido vital.
La OEA y el Grupo de Río rechazaron la acción militar colombiana. Pero si en ella, de una forma u otro, participaron los Estados Unidos, el problema se agrava y mucho más si alguna vez se llega a comprobar que Manta, en territorio ecuatoriano, jugó un papel trascendental en el ataque…..a territorio ecuatoriano.
Así que el gran conflicto que arrancó el 1 de marzo, en lugar de apaciguarse, sigue creciendo como aquellas bolas de nieve que conforme ruedan por la pendiente de la montaña aumentan su volumen. Será por ello que el delegado de Estados Unidos en la cita de OEA, John Negroponte, insistió mucho en la tesis de la “legitima defensa”.
Negroponte, que reemplazo a Condolezza Rice en la cita, no apoyó el rechazo de la OEA a la incursión de Colombia contra Ecuador. ¿Cómo hacerlo si aviones o recursos estadounidenses participaron en la operación? ¿Cómo hacerlo si desde Ecuador partió la operación contra Ecuador? ¿Es que acaso uno mismo se clava la puñalada?
Son preguntas, absolutamente hipotéticas por cierto, las que flotan en el ambiente como aquella, esa si posible, respecto a si el muerto que descansa en una morgue de Bogotá es o no de un ecuatoriano, o la pregunta de si estamos o no al borde de una guerra entre ecuatorianos y colombianos. Son preguntas. Eso solo.