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Quito - ECUADOR

Fadel Oda Shana, camarógrafo de la agencia internacional de noticias Reuters, y sus dos asistentes fueron asesinados el miércoles, 16 de abril, por el Ejército de Israel, cuando se cubrian incidentes en el sector de la Franja de Gaza.
El 19 de marzo anterior, en la puerta de su residencia ubicada en la ciudad de Jujuy, fue asesinado a quemarropa el periodista argentino Juan Carlos Zambrano, presentador del programa “Con la gente” en el Canal 7 local.
El 6 de abril de 2006 fue asesinado en Caracas por un policía venezolano, el fotoperiodista de esa misma nacionalidad, Jorge Aguirre, del diario El Mundo. Tras ser alcanzado por las balas Aguirre fotografío a su asesino y murió.
El 11 de abril de 2002 fue asesinado en Caracas el fotoperiodista venezolano Jorge Tortoza, del Diario 2001, y otras 22 personas, durante los incidentes derivados del fugaz derrocamiento del presidente Hugo Chávez
El 19 de enero de 1997 en Pinamar, provincia de Buenos Aires, fue asesinado el fotoperiodista José Luis cabezas, de la Editorial Perfil. Su cadáver fue encontrado esposado.
Este es un muy breve resumen del riesgo de nuestra profesión. Las estadísticas sobre asesinatos de periodistas son elevadas y las registra Repoteros sin Fronteras. Los cinco casos mencionados ocurrieron, en la última década, en el primer cuatrimestre del año.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, declaró hoy la guerra la narcoguerrila de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que ha venido operando a su libre arbitrio en la frontera entre ambos países, en especial, en la zona selvática nororiental cruzada por el río limítrofe Putumayo.
Correa efectuó su declaración tras ser acusado por su colega colombiano, Álvaro Uribe, de “permisividad” con la banda armada que asesina, secuestra y trafica con drogas y que, el 1 de marzo, sufrió la baja de su número dos, Raúl Reyes, tras un ataque militar de Colombia contra su campamento levantado, precisamente, en la selva de Ecuador.
El presidente ecuatoriano se ha visto presionado para declarar la guerra a las FARC, tras revelarse que su campaña electoral, en 2006, habría recibido un aporte por 100.000 dólares de los ilegales, con quienes envió a conversar a su ministro de Seguridad Interna y Externa, sobre temas que no han sido clarificados por completo.
El golpe militar colombiano contra territorio ecuatoriano llevó a Correa a romper relaciones diplomáticas con Bogotá, y, de paso, obtener un repunte en su popularidad interna, que aprovechó para depurar a los militares tras acusarlos de connivencia con los servicios de inteligencia de Estados Unidos para favorecer a los de Colombia.
Convencido que no tendrá problemas internos, Correa “torea” a los choferes agremiados en la atención a sus aspiraciones, pagó una deuda de 100 millones de dólares a la transnacional petrolera Oxy y autorizó incrementos de precios que afectaron a productos de la canasta popular como el arroz, la leche y el pan.
Un panorama inestable que, curiosamente, coincide con la muerte, en esta fecha, de Edward Lorenz, el científico que creó “la teoría del caos” y para quien el aleteo de una mariposa puede provocar una catástrofe en las antípodas del planeta y la alusión ante la posibilidad que un exitoso Correa, afronte en breve problemas internos.
Ante la actual “guerra de palabras” entre Colombia y Ecuador, el gobierno de Quito mantiene silencio, tras fracasar el ultimátum que dio al gobierno de Bogotá para que pruebe su aseveración de que Correa impidió a los militares ecuatorianos combatir a la narcoguerrilla asentada en el país y la que ingresas desde el otro lado de la frontera.
La acusación, complicó aún más la ya deteriorada relación entre los dos gobiernos. El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, está empeñado en solventarla y para ello, el miércoles, estuvo en Bogotá y el viernes vendrá a Quito, aunque Correa no cesa de censurar la supuesta pasividad del organismo, cuyo reemplazo promueve.
En el interregno y al inaugurar una cita universitaria, Correa aseguró que en la región existen gobiernos, empeñados en imponer “el distanciamiento y la insidia políticas”. Aunque no identificó a ningún país en particular, el presidente ecuatoriano recalcó que existen “afanes internacionales conspirativos”.
Según Correa, esa sería la intención de la que llamó “estrategia mediática de calumnias y tergiversaciones” en su contra, que coincidiría con la propuesta que efectuó en México de reemplazar a la OEA con una Organización de Estados Latinoamericanos “que dirima diferencias sin tener que invocar tutelajes extraños”.
Ciertos o falsos todos estos dimes y diretes, la verdad es que el “silencio” ofrecido no se concreta. El flamante ministro de Defensa Nacional, Javier Ponce, entró en lisa al declarar que “hay que entrar en un camino de cerrar las heridas, en un camino cierto de la diplomacia para recuperar una relación más estable con Colombia”.
En Washington, Heather Hodges, propuesto como nuevo embajador de Estados Unidos en Quito, dijo que Ecuador y Colombia deben dialogar para superar la actual crisis y que a su país preocupan los efectos desestabilizadores de la guerrilla en la región andina, y que las acciones ecuatorianas para impedir el cruce a su territorio por la frontera norte siguen siendo cruciales para los intereses estadounidenses.
Hablando en una audiencia de confirmación de su cargo ante el Senado, Hodges sostuvo que la lucha de Ecuador contra el tráfico de drogas y las incursiones de las FARC en la frontera norte, combinadas con sus esfuerzos de fomentar el desarrollo alternativo en esa región, son cruciales para los intereses estadounidenses.
Versión de Agencias
La declaratoria de “guerra a las FARC” pronunciada por Correa, fue reseñada así por dos agencias de prensa internacional
REUTERS
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo el jueves que cualquier incursión de la guerrilla Colombia de las FARC en su territorio será considerada "una acción de guerra" y será repelida. La declaración del líder nacionalista se produce en momentos en que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, lo acusa de tener una política permisiva con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), considerada como una facción terrorista por Estados Unidos y Europa. Quito y Bogotá enfrentan una crisis diplomática desde inicios de marzo tras el ataque de militares colombianos a un campamento guerrillero asentado en territorio ecuatoriano, en el que murió el líder de las FARC Raúl Reyes.
AFP
El presidente ecuatoriano señaló que repelerá militarmente la presencia de esa organización guerrillera colombiana en su territorio.
"Si nosotros encontramos patrullas de las Farc, campamentos de las Farc, en suelo ecuatoriano será considerado una acción de guerra y responderemos como siempre lo hemos hecho", afirmó el mandatario a la prensa extranjera durante un encuentro en la sede de gobierno.
Correa amplió la advertencia a las Fuerzas Armadas de Colombia al señalar que "ya basta, ni un solo pie en el territorio ecuatoriano, no vamos a permitir que ninguna fuerza irregular o regular extranjera ultraje suelo ecuatoriano".
El mandatario envió el mensaje a la guerrilla colombiana un mes y medio después de iniciada una crisis que mantiene rotas las relaciones diplomáticas entre Bogotá y Quito, a raíz del bombardeo colombiano que mató en Ecuador a Raúl Reyes, número dos de las Farc, y a otra veintena de personas.