Rebuznos y gemidos, de mulas desbocadas, de Correa y Chávez
Tal es la apreciación contenida en un artículo del prestigioso analista peruano Ricardo Sánchez-Serra, que este miércoles publicó La Razón de Lima, a propósito de las criticas emanadas de Quito y Caracas, contra Bogotá, por sus entendimientos a nivel militar con Estados Unidos para controlar a la guerrilla y al narcotráfico.
Esas criticas fueron replicadas por el presidente colombiano, Álvaro Uribe, con una gira por varios países de la región, para explicar la actuación de su gobierno que siguió a la decisión de Correa de poner fin a un acuerdo de una década con Washington para que sus tropas se estacionen en el puerto ecuatoriano de Manta y monitoreen a los ilegales.
Dijo Sánchez-Serra que el acuerdo militar que Colombia pacta con Estados Unidos, constituye una decisión soberana de esa nación que, en realidad, no autorizará bases estadounidenses en su territorio, sino simplemente dará facilidades a las naves norteamericanas para sus desplazamientos por la región.
Añadió el analista peruano que todas las desgraciadas desavenencias que están ocurriendo en Latinoamérica se deben a que Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa han adoptado una diplomacia ideologizada y no una pragmática, donde prime una diplomacia virtuosa, comercial, de amigos, de socios.
Esa diplomacia ideologizada, residuo de la “guerra fría”, daña la hermandad entre los pueblos, traiciona los ideales de nuestros próceres; destruye, no construye; separa, no une; es de odio e “infraterna”; y, busca imponer el socialismo del siglo XXI, casas del Alba, políticas de enfrentamiento a Estados Unidos y vasallaje a Rusia e Irán.
Para el columnista de La Razón de Lima, la consecuencia será la debacle de la novísima Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a la que pretenden convertir en un organismo de confrontación con Estados Unidos, con la que se busca debilitar a la Organización de Estados Americanos, como lo ha anunciado Correa.
Chávez en tanto ha entregado Venezuela a Rusia, con la que ha pactado compras de armas por cifras astronómicas que llegan a unos 34.485 millones de dólares y convenios energéticos, y le ha ofrecido bases militares, lo que aunque es preocupante no ha motivado a ningún país a provocar un escándalo.
Uribe por su parte, con su política de seguridad ciudadana, hadado duros golpes al narcotráfico y a la guerrilla, ha bajado los secuestros, los atentados y las plantaciones ilegales de coca; miles de subversivos han depuesto las armas y la sociedad colombiana está empezando a vivir en paz.
Para continuar con esa política Uribe necesita implementar mejor el Plan Colombia y una nueva contraofensiva antiterrorista y en cuanto al combate contra el narcotráfico hay corresponsabilidad de productores y consumidores, por lo que la lucha es también de los Estados Unidos y de los países europeos.







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